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Internet de las Cosas conquista 2017

06/06/2017, Escrito por 0 comment

Escrito por Ricard Jiménez Buendía el 17/01/2017 a las 13:05:58
(Director Científico Industrial Eurecat, Centro Tecnológico de Cataluña)

En el 2017 veremos progresos en la ya encarrilada tendencia de Industria 4.0, un concepto acuñado por nuestros vecinos alemanes para la revolución que está suponiendo y supondrá la inclusión de toda la cadena de valor de la Industria en el mundo de las cosas conectadas a la nube. Soluciones industriales basadas en nuevos sistemas ciberfísicos irán apareciendo en diferentes estados de madurez, algunas de ellas aún en fase de demostrador y otras disponibles en el mercado. Proliferarán en las plantas de producción sensores de todo tipo que generarán flujos con infinidad de datos hasta ahora desaprovechados y que serán procesados en la nube con algoritmos de Big Data e Inteligencia Artificial. El resultado de este análisis enviará de vuelta órdenes directamente a los dispositivos de planta para que los procesos sean más automatizados, eficientes, fiables, sostenibles y flexibles. Se podrán ejecutar, por ejemplo, en la línea de producción de forma automatizada aquellas personalizaciones que el cliente introduzca al pedido desde la web, las máquinas de planta podrán avisar directamente a su fabricante de disfunciones o de fallos en su funcionamiento, entre otras prestaciones.

Todo este entramado de conexión entre clientes, proveedores, equipamientos industriales y sus avatares en la nube será más que atractivo para algunos hackers, cuyos ataques pueden exponer la imagen de marca de las empresas y ocasionarles pérdidas económicas extremadamente cuantiosas. Es por ello que la ciberseguridad industrial se ha convertido en el talón de Aquiles de la Industria 4.0.

La robótica colaborativa comenzará a romper barreras tanto tecnológicas como culturales. Hombre y robot podrán coexistir en las plantas de producción y hacer posibles innovaciones que hasta ahora eran contenidos de ciencia ficción. Veremos los primeros drones inspeccionando el estado de nuestras instalaciones y equipamientos industriales velando por la seguridad de los operarios. El operario irá paulatinamente delegando en robots tareas de carga y de movilidad de objetos pesados, manipulación, picking y empaquetado. Este hecho no debe contemplarse como una situación de pérdida de puestos de trabajo, sino todo lo contrario: cuanta mayor capacidad para robotizar tengamos como país, más tejido industrial seremos capaces de atraer. Es una oportunidad de recuperar la industria que se nos deslocalizó hacia países de mano de obra barata.

Veremos aparecer también en escena nuevos materiales y nuevos procesos capaces de industrializarlos. Por ejemplo el grafeno, aditivando plásticos para que se comporten casi como algunos metales, reforzando fibras para conseguir mayor resistencia, y recubriendo superficies para dotarlas de mayor dureza o baja fricción. Empezarán a despuntar materiales, quizás exageradamente denominados inteligentes, pero capaces de exhibir comportamientos tan “mágicos” como el que cambien de forma geométrica según la temperatura a la que los expongamos, muy útiles para implantes médicos o para ajustarnos las zapatillas deportivas sin necesidad de cordones.

La impresión 3D seguirá su imparable curso evolutivo y aparecerán ¡nuevas tecnologías de fabricación aditiva y nuevos materiales para las piezas impresas. Entre las nuevas tecnologías, serán bienvenidas las que aporten mayor rapidez, precisión, seguridad, multimateriales y eficiencia. Entre los nuevos materiales, se irán posicionando aquellos de origen reciclado o los que aporten funcionalidades al producto impreso. Estará más cerca la posibilidad de imprimir una lámpara, imprimiendo también los filamentos conductores de la electricidad que requiere la bombilla.

Aparecerán wearables para todo tipo de aplicaciones, desde las ya conocidas para medida de actividad física hasta las más inverosímiles, como la captura de nuestras emociones o la identificación segura del usuario por los harmónicos de nuestros latidos cardíacos. La electrónica impresa hará posible este sector tan fructífero y esta vez Occidente no puede perder esta oportunidad, como se perdió la de la microelectrónica basada en silicio.

No nos olvidemos de la sostenibilidad de todos estos progresos tecnológicos. La industria va consumiendo los recursos naturales de un planeta finito y todo ello al elevado precio de ir incrementando los niveles de CO2 y los residuos. Los costes energéticos irán siendo cada vez más relevantes para la competitividad de producción industrial a escala global. Estados Unidos ha podido recuperar industria en gran medida porque el fracking ha abaratado los costes de energía del país. Aquí, sin embargo, nos enfrentamos a facturas eléctricas cada vez más costosas. La única forma de competir contra estas desventajas geopolíticas es generando e implementando tecnologías de producción energéticamente más eficientes, además de aumentar la inyección de renovables, promover el transporte sostenible, convertir los residuos en subproductos y gestionar inteligentemente el agua. Con ello ganaremos en competitividad y retrasaremos el agotamiento de nuestro planeta.

Eurecat está totalmente volcado en la investigación y desarrollo para lograr los retos que comportan todas estas tendencias mencionadas. La Industria 4.0 está poniendo codo con codo a investigadores de nuestras áreas industrial y digital. Los prototipos de nuevos drones, robots, impresoras 3D, wearables inundan nuestros laboratorios. Decenas de empresas colaboradoras participan en la prescripción y en la validación para que este progreso tecnológico sea una realidad lo antes posible. Se trata de un proceso que nos lleva a un mundo de smartphones, smartwatches, industria conectada, vehículos conectados, wearables conectados, contadores de electricidad conectados, termostatos conectados… Poco a poco la Internet de las Cosas irá conquistando nuestro hábitat y un buen día veremos que no era una quimera. Quizás anhelemos entonces un poco de desconexión.

Ricard Jiménez Buendía
Director Científico Industrial
Eurecat, Centro Tecnológico de Cataluña

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